martes

la marca de diez dedos
cuando la culpa ha sido de solo uno

me río, y me ahogo

respiro, por inercia

me abro la piel, por descontrol y ansiedad

me cuesta tranquilizarme, no consigo dormir porque no quiero cerrar los ojos aunque tampoco quiero mantenerlos abiertos, como mientras controlo las nauseas porque mi estómago ha decidido que a él también le duele el vacío que existe dentro de mí, no lloro porque de alguna manera mi cuerpo ya no me responde

la versión oficial es que soy torpe y me he rascado, un accidente aparatosamente casual

la verdad es que he tenido que morderme la uña del dedo índice de la mano derecha, y me tengo que agarrar continuamente los dedos cuando noto que pierdo el control, para no seguir aumentando las heridas abiertas y posiblemente infectadas que me he creado por rascarme compulsivamente en el brazo izquierdo, presa de la ansiedad, presa de la -supongo- necesidad de llegar a arrastrar lo que siento fuera de mí

necesito aprender nuevamente a respirar
despacio, absorbiendo oxígeno
y no a trompicones y tragando tóxico

necesito aprender nuevamente a llorar
y gastarme un dineral en maquillaje
porque se me corra el rímel otra vez

necesito aprender nuevamente a dormir
cerrar los ojos sin miedo
y no despertarme varias veces así
con las uñas profundamente clavadas en la piel

en un futuro espero reírme de todo esto, reírme bien fuerte y de verdad, pensar que en realidad no me enamoré y que se trataba de un juego de niños que no salió bien y del que tal vez no entendí las reglas que nunca llegaron a pronunciarse

y en un futuro, espero que no vuelva a doler como lo hace
que no me aprisione por dentro
que no contenga toda mi anterior felicidad sin dejarla salir
que no sea tan difícil sonreír como lo es

que las cicatrices que me puedan quedar en el brazo sean un propio recordatorio de fuerza
y no de debilidad y descontrol como lo son ahora


boqueo como un pez fuera del agua, incapaz de conseguir el aire que necesita para sobrevivir
soy un pez
que tiene la sensación de haber sido echado de su hogar

nunca me había costado tanto manejar mis sentimientos

podría ser posible que yo misma me haya echado del que era mi hogar
que me haya perdido a mí misma

y soy un pez
y me he dejado sin agua donde respirar

1 comentario:

  1. me has recordado a mi yo no tan lejano, y me he sentido a la vez aliviada por mí y angustiada por ti. ojalá llegues a superarlo o llegues a lo más cerca que se pueda de la palabra 'superar'.

    a veces en momentos de descontrol, me imagino clavándome las uñas y solo de imaginarlo me siento aliviada, y pienso que la solución es esa. Pero intento respirar, me siento encima de las manos, y me digo que no una y otra vez, que ya no más, e intento respirar. Y llego a aliviarme por el camino más largo, que es esperando. Pero llego a aliviarme.

    Espera y deja que el tiempo te cure. No esperes desangrándote más.

    (abrazo muy pero que muy fuerte)


    p.d. ojalá viviéramos muy pero que muy cerca y siempre que necesitemos desahogarnos nos fuéramos a casa de la otra y hablásemos o llorásemos o algo así. en mi casa eres bienvenida, podríamos comer chuches mientras hablamos de las cosas mierdas de la vida. las chuches le darían buen sabor a la historia.

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