lunes

ya no sé si quiero esto, tu piel sobre la mía llenando un vacío durante un rato, solo un rato
adiós a las sonrisas, los abrazos fuertes, tu voz a las noches provocando ojeras de felicidad y sonrisas cansadas para bien

tengo miedo de cansarme de quererte, de que te vayas de mi vida, de que dejes de ser ese soporte que me mantiene en pie, o que ya hayas dejado de serlo

he cambiado, he crecido a medida que ha crecido mi pelo en este año que no lo he tocado con las tijeras, y en ocasiones pienso que hacerme un poco pequeña podría ser bueno, bajarme de los tacones y sentir el asfalto bajo los pies

y es que echo de menos tu cama, y aún no la he probado nunca, y sé que por mucho que me guste dormir a la derecha, a tu lado siempre me sentiré como ese cero a la izquierda de quien vale mucho pero le hacen pensar que no vale nada

última oportunidad, no sé si para ti, si para mí, volverá a ser un último estirado hasta el extremo, pero si se rompe, se acaba

y me siento ya casi rota

4 comentarios:

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  2. Siempre releo porque me ayudas a ordenar mi cabeza.
    Yo también estaba casi rota pero me estoy arreglando sola, o algo así.

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  3. Creo que una de las cosas que originan la verdadera tristeza es la poca capacidad que tenemos para comprender dos cosas ciertas y antagónicas: que aunque no somos un cero a la izquierda somos un guarismo extremadamente pequeño en medio de todo, y que también somos una cifra iluminada y brillante en medio de un mundo muy grande.
    Debemos recordar lo primero y tenemos que sentir y hacer que nos hagan sentir lo segundo.
    Precioso. Y triste. Pero precioso.

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