domingo

todo el mundo habla, cuando le pasa algo, de un vacío que sienten. un cúmulo de sentimientos, de dolor sobre todo, que se asienta cerca de tus pulmones y te los aprietan para que el aire no entre bien, que se queda cerca de tu estómago, negándote el poder comer, que se queda cerca del corazón, haciendo que sientas que está en mil pedazos.

hoy hablo yo sobre ese vacío. 
el vacío que siento al mentirte como no he querido a nadie más, el que siento al saber que, mientras yo buscaba el placer en otras bocas, tu buscabas el amor en otras mentes. mientras yo me escondía, dejando que otros consolasen a besos tus palabras en mis lágrimas, tú sonreías a plena luz del día escuchando su voz y mirando sus ojos.
estoy tan enfadada contigo porque no fueses capaz de quererme… por no sentir esos nervios que yo sentía cada vez que te veía –que sigo sintiendo aunque intente frenarles- por no sentir esas ganas de decirte ‘te quiero’ en el momento en que no había separación entre nuestros cuerpos, por no sentir, por no quererme. tan enfadada, que no consigo reaccionar. me gustaría poder llorar, vaciarme un poco más por dentro, dejar de pensar, de sentir. me gustaría tener tus putos brazos alrededor de mi aunque ahora mismo lo que más quiera sea alejarme de ti completamente. dejar de temblar sin tener frío, de pensar en algo más que en ti.

has sido justo lo que no quería en la vida, pero si lo que quería en mi cama.

justo hoy he ido a escuchar a un señor hablar sobre dios. a ver gente profesando su fe. he ido por pura obligación, por compromiso, porque yo no creo. y al final me he descubierto deseando que existiese alguien superior que por un momento me escuchase rezar y me diese una señal sobre como poner en rumbo mi vida.


y ahora, ya no sé si dejar de creer en ti.

1 comentario:

  1. sólo quiero decirte que ojalá pudiera hacer algo para que te sintieras mejor, aunque sólo fuera un poco, una milésima, hacen tanto daño tus palabras, que sólo con imaginar lo que sientes, se me adormece el cuerpo de tantísimo dolor, y yo lo puedo frenar una vez dejado de leer, pero tú... ojalá llegue un día en el que tú misma te dieses una señal y pusieras rumbo en tu vida.

    (abrazo enorme)

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