domingo

nunca nos paramos a ver las estrellas,
pero yo las vi muchas veces gracias a ti, más veces de dolor que de placer.

nunca nos paramos a ver las estrellas,
pero una noche llena de ellas me agarraste fuerte la mano y dejaste la promesa de no soltármela.

y ahora, te callaría la boca en el momento de prometer, impediría que las palabras saliesen de tu boca, no dejaría que tu voz rebotase en el aire clavándose bien adentro. de tan fuerte que me agarraste, ahora no consigo soltarme. no consigo olvidar tu pulgar acariciando mi piel mientras nuestras manos estaban entrelazadas, el sonido de tu voz o tu pecho contra mi espalda en aquel maldito momento en el que me abrazaste. a ver quién olvida lo rápido que me latía el corazón cuando me arrinconaste contra aquella pared y tu cuerpo se amoldaba perfectamente al mío, o tal vez eran mis ganas de sentirte las que provocaban que mi cuerpo quisiera pegarse al tuyo y quedarse para siempre en esa milésima de segundo.

dicen que meterse en la boca del lobo conociendo el peligro es de valientes, pero lo verdaderamente valiente es salir de ella, lograr encontrar la puerta de salida en la oscuridad más absoluta y luchar con tu propio corazón que no quiere abandonar la batalla aunque no queden soldados enteros en su propio bando.

si alguien, tiempo atrás, me dijese que llegaría a amar tanto que terminaría odiando, habría captado la indirecta que mis sentidos enviaban sobre escapar el día que vi tu sonrisa. esa sensación que me atravesó, que me dijo que no serías mío pero que te sentiría sobre mí. que pasarían mil y uno por mi boca y por mis sentidos, pero que solo tú llegarías a inundarme como si lloviese un año entero y los embalses no pudiesen aguantar más. que destrozarías mis labios de las veces que no los mojaste con tu saliva, y mis ojos de las veces que no te miraron pero te imaginaron –con otra, con una, con cualquiera, sin pensarme-.


nunca nos paramos a ver las estrellas,
pero joder, sigo imaginando que vienes a buscarme y me haces sentirlas.

4 comentarios:

  1. vaya, qué manera de atravesar la tuya. he sentido ese apretón de manos, ese abrazo, esa sensación de querer parar el tiempo. qué duro echar la vista atrás, cómo duele a veces.
    es un placer leerte en más de 140 carácteres, aunque leerte signifique arañarse por dentro.
    (saludos)

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  2. Buena rotura de molde, has conseguido colarte en la lista de nominados en mi blog, enhorabuena. No molesto más, que creo oleaje. ¡Feliz destrucción!

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  3. Las estrellan son testigos de tanto sentimiento..
    beso

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