miércoles

nunca me he atrevido a contar que me asusta el latido del corazón,
que me recuerda que estoy viva y no hay nada que tema más 
que a no saber vivir.

y no tengo nada más para cubrirme que mis propios sentimientos, 
y no logro precisar si me ahogo entre ellos
o de lo desnudo que está mi cuerpo se me transparentan hasta las venas vacías.

y si el verano se ha ido, 
déjale ir, 
no es más que otro tren lleno de segundos que ha preferido no quedarse a detener el tiempo, 
otro árbol más que prefiere dejar caer sus ropas por falta de pudor ante el aire.

y se me clavan los tacones en el asfalto,
se colapsa emergencias con palabras a corazón abierto
y puede que exista atasco en Gran Vía,
pero entre la lluvia solo me preocupan los gritos que se amontonan entre mis mudas cuerdas vocales.


sé que nunca entendiste que no tengo más equilibrio que el saliente de mis caderas, 
el porqué me gusta tocarme las clavículas o rascarme las heridas
o el porqué de que 
aunque te quería a ti, 
tenía miedo de llamarte por el nombre de él.


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